El profesorado que trabaja en academias, son personal laboral, no personal autónomo.

El profesorado que trabaja en academias, son personal laboral, no personal autónomo.

Como es bien sabido, la línea que separa a una persona autónoma de un “falso autónomo o autónoma” es generalmente bastante estrecha, por lo que, cada vez más, es la justicia quien tiene que dictaminar cuál es la relación jurídica entre una personal profesional y una empresa. Uno de los ejemplos más recientes es el de un profesor que impartía cursos en una academia de formación profesional ocupacional, en la que todo el profesorado que impartía clase en dicha academia, estaba contratado formalmente como personas autónomas pero que, sin embargo, el horario de las clases se establecía por la Dirección del centro, sin que el profesorado interviniese en esa decisión. En este caso, en el fallo del Tribunal Supremo se indica que el demandante inició la prestación de servicios en febrero de 2007, con unas condiciones fijadas (fechas de inicio y fin, horas de impartición, horarios y retribución por hora). Sus servicios eran facturados bajo un modelo, idéntico al de otros profesores y profesoras, por lo que da por hecho que era la propia empresa quien los elaboraba y distribuía. Toma también en consideración el Alto Tribunal que la totalidad del profesorado eran personas autónomas y no participaban en la toma de decisión de sus horarios, teniendo presente que en el centro no había aulas para el profesorado, ni estos realizaban tareas en el centro, ni disfrutaban de correo corporativo, circunstancias todas ellas que valorados en su conjunto le llevan a la conclusión de que la relación laboral entre el profesor y la academia no era de carácter mercantil, sino laboral.

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